
12
Pita Terán, N. G., & Méndez Carvajal, E. P. ( Julio- Diciembre). Hábitos alimentarios, actividad física y estado nutricional de adolescentes de la unidad Educativa Mariano
Suárez Veintimilla, Ibarra 2023. Horizontes de enfermería, Vol. 16 Núm. 1, 8 - 23. https://doi.org/10.32645/13906984.1430
ISSN Electrónico: 2631 - 293X
Una alimentación deciente, junto con la falta de actividad física, provoca sobrepeso u
obesidad (Pampillo Castiñeiras et al., 2019). A nivel mundial, existen más casos de fallecimientos
por exceso de peso, que, por insuciencia ponderal, siendo el caso de muchas personas con obesidad
provocada por la inactividad física. Frente a esta realidad, es de suma importancia adoptar estilos de
vida que favorezcan la actividad física, como ejercicios matutinos compuestos por calentamiento,
cardio, ejercicios de fuerza, exibilidad y enfriamiento (marcha en el lugar, jumping jacks, sentadillas,
estiramientos suaves de grupos musculares y respiración profunda), pausas activas y el desarrollo
de actividades en el tiempo libre, que demanden esfuerzo (caminar, correr, bailar, nadar, etc.) y
contrarresten el sedentarismo entre los jóvenes adolescentes (Pampillo Castiñeiras et al., 2019).
Los adolescentes, por lo general, enfrentan responsabilidades diarias que demandan varias
horas de su rutina. Además, gran cantidad de adolescentes participan en deportes o actividades
académicas extracurriculares. Hay quienes trabajan y también quienes están a cargo del cuidado
de los más pequeños de su familia, durante una parte del día. Las actividades mencionadas, junto
con la necesidad de convivir y recibir la aprobación social de otros jóvenes, a la par de asumir
las responsabilidades académicas que, conforme progresan en sus niveles académicos, aumenta
el grado de dicultad, limita el tiempo para mantener una correcta alimentación que cubra sus
requerimientos nutricionales y energéticos.
Como consecuencia de esta situación, es común que los adolescentes opten por saltarse
tiempos de comidas y consuman alimentos accesibles a bajo costo, como la comida rápida, lo
que tiene un impacto negativo a su salud. Este estilo de alimentación contribuye al aumento de
peso, asociado con problemas cardiovasculares, predisposición a presentar diabetes mellitus tipo
2, así como afecciones relacionadas con la salud mental, como la ansiedad y dicultades en la
concentración, al igual que en su desarrollo. La frecuencia con la que los adolescentes omiten
tiempos de comida tiende a incrementar gradualmente conforme maduran (Brown, 2014).
La práctica de la actividad física es fundamental. Los adolescentes pueden realizar deportes
en equipo (fútbol, baloncesto, voleibol, etc.), deportes individuales (artes marciales, natación,
atletismo, entre otros.). También, ejercicios de resistencia (caminar a velocidad, correr, bailar, etc.),
ejercicios de fuerza como levantamiento de pesas, calistenia y/o gimnasia, actividades recreativas al
aire libre (senderismo, cicloturismo, ping-pong, entre otros).
Estos deportes son apropiados en esta etapa, ya que permiten el desarrollo de rutinas
activas que contribuyen al gasto energético seguro. Lo antes señalado tiene especial relevancia en
el contexto actual, en el que se ha incrementado el uso de dispositivos tecnológicos, tales como
teléfonos celulares, computadoras, laptops, tabletas, consolas de videojuegos o televisión para niñas,
niños y adolescentes, lo que ha reducido la práctica de la actividad física óptima y ha provocado
comportamientos sedentarios en este grupo etario (Escalante, 2011; Montoya Trujillano et al.,
2016). El ENSANUT reveló que, en adolescentes de 10 a 19 años, el 74.3 % de los adolescentes
dedicaba menos de dos horas diarias a dispositivos electrónicos, con comportamientos de inactividad
física (Freire et al., 2014).
Se debe resaltar que, la inactividad física junto con los hábitos alimenticios inadecuados
fueron catalogados como factores que promueven la obesidad, siendo esta una causante de alto
impacto, la cual facilita la aparición de enfermedades crónicas en la edad adulta, aunque hay
que recordar que el aumento de grasa a nivel abdominal, el exceso de peso y el sedentarismo son
considerados factores que pueden ser modicables, evitando el desarrollo de las mismas (Rangel
Caballero et al., 2015).