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Eciencia del uso de nitrógeno en la producción de
cebada (Hordeum vulgare L.) mediante agricultura
de precisión en Pintag, Quito, Ecuador.
Lema, J., Rosero, L., & Peña, J, (Enero – diciembre 2025). Eciencia del uso de nitrógeno en la producción de cebada (Hordeum vulgare L.) mediante agricultura de precisión en
Pintag, Quito, Ecuador. Tierra Innita (11), 30 – 50. https://doi.org/10.32645/26028131.1412
Introducción
Por el nivel de producción, la cebada (Hordeum vulgare L.) es el cuarto cereal de importancia a nivel
mundial después del trigo (Triticum aestivum L.), maíz (Zea mays L.), y arroz (Oryza sativa L.) (Farag, et al.,
2022). En Ecuador constituye un alimento básico de los campesinos, ocupando así el tercer lugar después
de maíz y arroz dentro de los cereales con mayor producción, entre las zonas andinas más productoras
tenemos a Chimborazo Cotopaxi Carchi, y Pichincha. Donde el 40% se destina para la producción
de cerveza mientras que el 60% restante se destina para alimentación humana como la elaboración de
subproductos como harinas, machica, grano pelado o arroz de cebada y para alimento para animales
(Ponce, et al., 2022).
En la actualidad a nivel nacional la supercie dedicada al cultivo de cebada es de 11.115 hectáreas
con una producción anual de 14.107 toneladas. Entre tanto que las importaciones alcanzaron las 37 mil
t año
-1
(Ponce, et al., 2020). Este es un factor fundamental para la industria cervecera ya que depende
directamente de la disponibilidad de cebada como materia prima para su cadena de producción. Para
reducir estas importaciones, desde el 2024 el Ministerio de Agricultura, Ganadería, junto con cervecería
nacional aanzaron su apuesta por el programa Siembra por Contrato, con este programa más de 20.000
hectáreas serán sembradas con cebada maltera hasta 2030, en todo el país, generando alrededor de 175.000
empleos en el campo. Esto permitirá sustituir las importaciones de cebada que demanda la industria
cervecera, por producción nacional (MAG, 2024).
Ponce, et al., (2022) maniestan que los cereales se cultivan en las tierras altas de la región
interandina del Ecuador (sobre los 2000 metros de altitud), son zonas que se caracterizan por tener suelos
erosionados de baja fertilidad y acidez, lo que causa directamente una disminución en los rendimientos
de estos cultivos. Por tanto, se necesita de un correcto plan de fertilización para que pueda suplir los
requerimientos nutricionales del cultivo y mejorar la producción. En los cereales el N es el elemento más
limitante en cuanto a la producción sobre todo en las etapas de mayor demanda que son el ahijado y el
encañado La fertilización nitrogenada (FN) es uno de los factores más importantes en el crecimiento y
desarrollo de los cultivos de cereales. La disponibilidad de N para la planta es indispensable por ser un
componente básico de las moléculas orgánicas involucradas en el crecimiento y desarrollo vegetal (López,
et al. 2020). Debido a la alta movilidad del N en el suelo y su constante transformación en sus formas
químicas, la eciencia en el uso del N que se aporta como fertilizante es la más baja en comparación con
fertilizantes que aportan otros nutrientes (Morales, et al., 2019).
Garófalo (2012) encontró que la cebada extrae 20 kg N t
-1
de grano producido; pero otros trabajos
reportan extracciones de 27 kg N t
-1
(Lazzari, et al., 2001) y 32 kg N t
-1
(García, et al, 2009). Además,
una FN igual o superior a los 100 kg N ha
-1
ayuda a mejorar el contenido proteico del grano (Caviades,
et al., 2018). Esto es bueno si la cebada se utiliza para la alimentación humana o animal. Sin embargo, se
debe evitar altas aplicaciones de N porque hay una disminución en la eciencia de uso del fertilizante con
dosis iguales o superiores a 120 kg N ha
-1
(Larios, et al., 2021). Además, la excesiva FN puede resultar en
un grano de menor calidad para la industria cervecera, donde se preere contenidos de proteína menores
a 13.5% y contenidos de carbohidratos altos para tener una mayor en eciencia (alcohol producido) en el
proceso de fermentación (Contreras, et al., 2008).
En Ecuador, la mayoría de los agricultores aplica N con base en un conocimiento empírico o
manuales de fertilización en los que no se consideran las variables agroclimáticas. Son pocos los que hacen
análisis de suelo previo al establecimiento del cultivo y cuando lo hacen, toman una sola muestra que
representa a toda el área de siembra, sin considerar la variabilidad espacial y temporal del suelo (Peralta,