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TRANSICIÓN DIGITAL Y EMPLEO DE
CARA A HORIZONTE 2030:
¿PARO TECNOLÓGICO O EFECTO
REAJUSTE?
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.Cómo citar este artículo:
Sánchez, A. (2022). Transición digital y empleo de cara a Horizonte 2030: ¿paro tecnológico o efecto reajuste?. Visión Empresarial (12), 31-59. https://doi.org/10.32645/13906852.1183
TRANSICIÓN DIGITAL Y EMPLEO DE
CARA A HORIZONTE 2030:
¿PARO TECNOLÓGICO O EFECTO
REAJUSTE?
DIGITAL TRANSITION AND LABOUR FOR HORIZON 2030:
TECHNOLOGICAL UNEMPLOYMENT OR READJUSTMENT EFFECT?
Recibido: 08/10/2021 Aceptado:15/03/2022
Antonio Sánchez-Bayón
Doctor y Licenciado en Derecho (UCM)
Prof. Economía Aplicada en Universidad Rey Juan Carlos
antonio.sbayon@urjc.es
https://orcid.org/0000-0003-4855-8356
Como citar este artículo:
Sánchez, A. (2022). Transición digital y empleo de cara a Horizonte 2030:
¿paro tecnológico o efecto reajuste?. Visión Empresarial (12), 31-59. https://
doi.org/10.32645/13906852.1183
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Resumen
Ésta es una revisión en el marco de la Economía Política y de Empresa, más Relaciones Laborales,
sobre el impacto de la transición digital en el empleo en los países de la OCDE. Se aclaran los
principales cambios de la digitalización y la transición al capitalismo del talento, evaluándose si
se produce paro tecnológico por inadaptación, o efecto reajuste con condicionantes. Se combina
para el estudio el enfoque analítico y técnica hermenéutica de la Escuela Austriaca y el enfoque
empírico y técnica comparada de la Economía Cultural.
Palabras clave: Transición digital; relaciones laborales; desempleo tecnológico; capitalismo del
talento; economía de bienestar personal; Nueva Economía Política.
Abstract
This is a critical review on Political Economy, Business Economics and Labour Relations, focused in
the impact of digital transition in the employment among the OECD countries. The main changes
of digitization and the transition to talent capitalism are claried, evaluating whether there is a
technological unemployment due to maladjustment, or readjustment eect with some variables.
This paper uses a theoretical and methodological mix, the analytical approach and hermeneutic
technique by the Austrian Economics and the empirical view and comparative technique by the
Cultural Economics.
Keywords: digital transition; labour relations; technological unemployment; talent capitalism;
wellbeing economics; New Political Economy.
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Introducción
Este estudio se basa en la adaptación al cambio, dado que cada vez es mayor, más acelerado
e interconectado. Para este estudio, los acelerantes del cambio han sido la globalización y la
digitalización: han estimulado el tránsito entre mundos, épocas y revoluciones tecnológicas, con
nuevos escenarios y reglas de juego. Por tanto, urge una revisión de la realidad y de su conocimiento
disponible. Tal revisión alcanza también a los planteamientos de la economía y su relación con
otras ciencias sociales conexas (Derecho, Política y Sociología, sobre todo). Este estudio forma
parte de un plan de investigación socio-económica sobre el empleo tras la digitalización y de cara
a Horizonte 2030 (Sánchez-Bayón, 2019a-d, 2020a-d, 2021a-c). Por ahora, se centra en los países
desarrollados de la OCDE, al ser los más afectados.
Para empezar, se propone una revisión de la teoría económica que integra los siguientes
niveles de transformación en curso:
a) sistema económico: del capitalismo industrial y desarrollado (de adquisición material), al
capitalismo del talento (de disfrute inmaterial);
b) modelo económico: de welfare state economy-EBE o economía de bienestar estatal
(articulado de arriba a abajo y de tipo intervencionista, burocrático y rígido), a wellbeing
economics-WBE o economía de bienestar personal (de abajo a arriba y de corte emprendedor,
creativo y exible);
c) actividad económica: de una mediática (focalizada en el aumento de rentas, v.g. incremento
del PIB, y fragmentada por sectores estanco), a otra nalista (intensicada en la satisfacción,
v.g. gestión de la felicidad, e interconectada vía redes dinámicas);
d) cultura empresarial y profesional: de rígidas corporaciones centralizadas y jerárquicas,
orientadas a resultados y atentas solo a medidas higiénicas, pasando a ágiles empresas
holocráticas, fomentadoras de relaciones sostenibles 3P (prot-planet-people) y
motivacionales (para mayor satisfacción y bienestar);
e) relaciones laborales: del mecanicismo y utilitarismo de recursos humanos (dada la
masicación de técnicos replicantes que requería el capitalismo industrial), al dinamismo
emprendedor del talento (base diferencial del capitalismo del talento).
Tales transformaciones mueven a una mayor toma de conciencia, que se maniesta en la
economía en su giro hermenéutico y su revolución copernicana: del mainstream o pensamiento
económico dominante al mainline o pensamiento principal (de principios económicos, Boettke
et al, 2016. Coscierne et al, 2019. Sánchez-Bayón, 2021a y b). Así, la economía mainstream (de
expectativas racionales y equilibrio, Lucas, 1972 y 1975), que ha tendido a la instrumentalización
econométrica macro (aproximándose a las ciencias naturales e ingenierías), da paso a la economía
mainline (de eciencia dinámica y emprendimiento, Huerta de Soto, 2009. Navajas et al, 2013,
2014 y 2016), de corte nalista, sobre la satisfacción personal y de respeto al medio social y natural
(Huerta de Soto et al, 2021). Dicho giro hermenéutico se puede comprobar en la evolución de los
laureados con el Premio Nobel de Economía, pues desde Hayek en 1974 ha ido dando cabida a
otras expresiones económicas, como las aquí contempladas (v.g. EAE y Economía Cultural: neo-
institucional, conductual, evolutiva, del desarrollo, etc.)1.
1  El giro hermenéutico alude al cambio de planteamiento (de lo macro econométrico a lo micro y socio-económico, reconectándose la economía
con el resto de ciencias sociales), pudiéndose constatar en la evolución de los Premios Nobel de Economía y sus aportes en tal sentido: EAE con
Hayek; Economía cultural de desarrollo (con atención a factor humano y tecnológico) con Kuznets, Lewis o Solow –considerados también de
otras corrientes mainstream-, másSen, Deaton, etc.; Economía cultural de comportamiento e información con Simon, Akerlof (ídem, considerado
mainstream), Kanheman, Schelling, Holmström (también neo-institucional),Thaler, etc.; Economía cultural de capital humano y empleo con
Schultz y Becker, más (de manera cuestionada, al considerarse también de otras corrientes) Diamond, Mortensen y Pissarides, incluso Tirole (con
su análisis del poder –pese a ser inicialmente econométrico, por su estudio de las organizaciones y mercados, también podría ser considerado
neo-institucional); Economía cultural neo-institucional (Nueva Economía Política y Cliometría) con Stigler, Buchanam, Coase, North, Fogel, Ostrom,
Hart, etc. (Sánchez-Bayón, 2020a y 2021a y b).
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La atención a los citados niveles de transformación, con su toma de conciencia y su giro
hermenéutico, permite centrar la atención y explicar en consecuencia cuál es la evolución de la
relación digitalización-trabajo en la economía digital y su modelo WBE. Desde este estudio se
procura refutar los postulados contrarios al avance tecnológico, pues el mismo, más que destruir
empleo, se adapta, según el efecto Ricardo o reajuste (aquí revisado. García Vaquero et al., 2021.
Sánchez-Bayón el al., 2021. Trincado et al, 2021). Con ello, se da la oportunidad de transformar
trabajadores poco cualicados en colaboradores talentosos, además de darse lugar a la paradoja
económico-cibernética: cuánto más aumenta la tecnología, más humana resulta la economía y
sus relaciones laborales, si se siguen los principios de WBE. Para afrontar la revisión planteada, se
recurre a la combinación de la Escuela Austriaca de Economía-EAE (analítico-deductiva, subjetivista
e individualista) con la Economía Cultural (empírico-inductiva, estructuralista e institucionalista),
ofreciéndose un novedoso marco teórico y metodológico.
Revisión del marco teórico y metodológico
Frente a los cambios planteados, se han desarrollado teorías de resistencia, que van
desde el neoludismo y el desempleo tecnológico (Keynes, 1930 y 1937. Hazlitt, 1946), más el gran
desacoplamiento y la paradoja digital del empleo (Brynjolfsson & McAfee, 2014). Es posible aclarar el
fenómeno de la resistencia (al cambio) y el coste de aprendizaje (con las tecnologías de la información y
comunicación-TIC, más las tecnologías de aprendizaje y conocimiento-TAC), lo que diculta la transición
que se desea estudiar. Dicha resistencia se debe al alto coste de aprendizaje, para adaptarse a los
cambios, así como el temor a la pérdida de los benecios reconocidos en el vigente modelo. Ahora
bien, los cambios han tenido lugar y siguen produciéndose, y cuánto más se tarde en adaptarse,
más costoso será el proceso, por su mayor desfase.
En este estudio se ha pasado de las hipótesis mainstream (dominante) de expectativas
racionales y modelos de equilibrio, a las hipótesis mainline (de principios), combinándose la eciencia
dinámica de la Escuela Austriaca de Economía (EAE) y la gestión cultural de la Economía Cultural
(Sánchez-Bayón, 2021a), de modo que pueda entenderse mejor en qué consiste el novedoso modelo
de wellbeing economics-WBE (economía de auténtico bienestar personal –frente al bienestar estatal
previo, García Vaquero et al, 2021. Sánchez-Bayón et al, 2021). Entre las múltiples dimensiones
revisadas que tiene WBE, una es la relativa a la transformación de las relaciones laborales (dado el
cambio en los agentes económicos, v.g. emprosumidor, y de las relaciones laborales, v.g. knowmands,
Sánchez-Bayón y Trincado, 2020); en especial, se atiende a la cuestión de la relación digitalización-
trabajo, que se aclara mediante el efecto reajuste y otros recursos complementarios (vid. supra).
La pregunta de investigación es: las diversas oleadas de transición digital, ¿suponen destrucción
de empleo y paro tecnológico en EBE o sirven de estímulo para la intensicación geek y desarrollo
de talento que permita transitar al capitalismo del talento? Sirva de adelanto que, conforme a los
datos de organizaciones y foros internacionales, en realidad, se cumplen ambos escenarios, pues
al mismo tiempo que trabajos tradicionales de baja cualicación y remuneración quedan obsoletos,
mientras se desarrollan otros de alta cualicación y mejores condiciones laborales. La cuestión
está en saber reconocer que la transformación digital de la economía, pasa por el reciclado laboral,
que a su vez requiere de reformulación educativa.
Como se viene indicando, este es un estudio analítico-empírico, o sea, de teoría económica
sobre el cambio paradigmático y su atención a la evolución de las relaciones laborales con la
digitalización, por lo que se revisan sus principios económicos informadores, apoyándose todo
ello con ilustraciones de datos y/o casos avaladores. El marco teórico y metodológico aquí seguido
no se reduce al enfoque de una sola escuela (económica y social), ni a su método y, menos aún,
a unas técnicas de medición ni su estadística (como se ha derivado con la econometría). Siendo
tal la complejidad y riqueza de los cambios sociales en curso, conviene combinar planteamientos
y, en este caso se ha recurrido –como se viene señalando- a EAE, por sus principios económicos
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(generales y de tendencia), junto a la Economía Cultural, por sus registros empíricos (con datos y
casos concretos de respaldo).
Al atenderse a los aportes de EAE, con su methodenstreit o disputa sobre el método
(Menger, 1883. Mises, 1929 y 1933. Huerta de Soto, 1994 y 2007), la cuestión metodológica viene
ya solucionada: las ciencias naturales tienen su método (tendente a la experimentación –lo que las
aleja de la ciencia base y las acerca a la ciencia aplicada, sino directamente a la técnica), y las ciencias
sociales los suyos (mucho más variados entre sí y, sin embargo, complementarios y combinables).
Incluso desde otras corrientes y escuelas económicas se viene demandando la superación del
positivismo formalista y la observación del nuevo pluralismo metodológico (Caldwell, 1982. Huerta
de Soto, 2017). Dicho pluralismo metodológico no entra necesariamente en contracción con el
individualismo metodológico, si se plantea de manera complementaria (Machlup, 1954. Garrison,
2001). Gracias a los aportes de la Economía Cultural, cabe tomar préstamos metodológicos de
otras ciencias sociales. Incluso, algunos Estudios Culturales atienden a postulados de epistemología
y metodología anarquista (Feyerabend, 1975), para el tratamiento de la complejidad mediante
técnicas de tamizado y comprensión (Escohotado, 2008-16): lo importante es buscar (conocimiento),
y no conrmar (prejuicios).
Resultados y discusión
Como se viene indicando, la combinación de la globalización y la digitalización ha generado
un profundo cambio socio-económico, observable en las siguientes transiciones (Brynjolfsson &
McAfee, 2014. Sánchez-Bayón, 2019a-e y 2020a-d. Suresh, 2010):
a) épocas: de una agónica, rígida y tutelada por el Estado-nación (incluida la esfera económica),
a otra emergente, exible y coordinada por organizaciones y foros internacionales;
b) mundos: tanto de latitudes (con sus geografías y culturas), pasando del área atlántica (como
epicentro del soft-power o poder blanco/económico) al área transpacíca (que comprende
costa pacíca americana, Oceanía y Sudeste asiático y es donde más renta se está generando
en este momento); así como de medios de interacción, del mundo físico al virtual;
c) revoluciones tecnológicas: se está pasando de la 4ª revolución industrial y tecnológica
(basada en la tecnología móvil y exponencial), a la 5ª (con la singularidad, Kurzwell, 2005), a
iniciarse desde Horizonte 2030 (ONU-GA, 2015. EU-Horizon Europe, 2021) y donde se haya
implantado WBE (economía de auténtico bienestar personal, que es también psicosocial y
ambiental);
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Tabla 1
Rev. industriales y tecnológicas con impacto en relaciones laborales (y su resistencia)
Rev. industriales y tecnológicas con impacto en relaciones laborales (y su resistencia)
1ª Rev. industrial y tecnológica o mecanización (aprox. 1750-1870, en Europa Atlántica): energía
vía carbón y máquina de vapor; comunicación vía telégrafo y teléfono (local); transporte vía tren y
barco de vapor; se pasa del campo a los talleres urbanos (siendo uno de sus sectores de
referencia el textil), con contratos civiles de arrendamiento de servicios (por jornadas y
prestaciones pactadas). Combinación: Frena su avance los estamentos y gremios.
2ª Rev. industrial y tecnológica o electrificación (aprox. 1880-1950, en Europa, EE.UU. y Japón):
energía vía petróleo y electricidad; comunicación vía teléfono (continental); transporte vía avión;
producción vía cadena de montaje, se pasa de los talleres a las fábricas (siendo uno de sus
principales sectores el automovilístico), con contratos de trabajo propiamente (bajo un régimen
iuslaboral tuitivo). Altera su avance (con aceleraciones y recesiones) las guerras y las
intervenciones estatales.
3ª Rev. industrial y tecnológica o informatización (aprox. 1960-2000, en Occidente): energía
nuclear; comunicación vía telefonía móvil e internet; transporte múltiple y hubs; transformación
gracias a la informática y la robotización, se pasa de fábricas a sedes tecno-burocráticas
centralizadas y módulos de producción y ventas deslocalizados, más la eclosión de malls o centros
comerciales, con diversidad de relaciones laborales y empleabilidad (contratos civiles y
mercantiles, laborales, funcionariales, etc.). Sigue alterando su avance las intervenciones estatales
(es la era dorada de EBE).
4ª Rev. industrial y tecnológica o digitalización (aprox. 2008-2030 posglobalización-, mundial):
energías mixtas (incluidas renovables); comunicación vía aplicaciones multimedia; transporte
acelerado y relocalización vía impresoras 3D; fomento de programación (especialmente,
blockchain desde 2009, gracias a Satoshi Nakamoto en realidad un alias de inteligencia
colaborativa-) y móvil (como oficina integrada), es la era de las redes sociales, las apps & everywhere
commerce-ewc o comercialización continua virtual, emergiendo el emprosumidor (vid. supra), más
el regreso del profesional (knowmads v. freeriders, vid. supra), quien puede ser comisionista,
facturador, afiliado, etc. (surgen nuevas fórmulas de relaciones laborales mixtas, v.g. click-pay,
flexecurity, part-time jobs mix). También es el periodo de la emergencia de smart-contracts & DAO
(contratos inteligentes, como códigos en la nube, cuyas partes son inteligencias artificiales, que
operan desde Bolsa hasta la conducción sin chofer). De tal modo, no sólo se transita a la ED en
su fase gig o de bolos, sino que además se va esbozando el nuevo estadio del capitalismo, como
es el talentismo, fomentado por happiness management (Sánchez-Bayón, 2019a. Sánchez-Bayón,
et al., 2018).
5ª Rev. industrial y tecnológica o conectividad (desde 2030): gracias a la implantación de 5G y
alcanzar la singularidad (con la superioridad de procesamiento de IA), es posible una conectividad
e interoperabilidad total (energía, comunicación y transporte combinadas).
Fuente: elaboración propia (Sánchez-Bayón, 2020a y b. Sánchez-Bayón y Trincado,
2020a)
Fuente: elaboración propia (Sánchez-Bayón, 2020a y b. Sánchez-Bayón y Trincado, 2020a)
d) riqueza: se está pasando del predominio material (la era de la producción y la adquisición de
bienes) a su tendencia inmaterial (la era de la satisfacción/felicidad y el acceso a experiencias,
gracias al conocimiento y el talento); etc.
Pues bien, todo ello ha cambiado las reglas de juego (ONU, 2012. OCDE, 2012. Sánchez-Bayón,
2012): desde el tipo de agentes económicos y su papel en la economía (surgiendo combinaciones
nuevas y dinámicas, pues ya no hay separaciones rígidas e inmutables, v.g. emprosumidor),
pasando por la renovación de las actividades y sectores económicos (v.g. relaciones consumidor a
consumidor mediante redes sociales), donde lo físico convive con lo virtual, operándose de manera
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glocal (global+local), etc., hasta las reglas de distribución y los instrumentos nancieros (v.g. divisas
digitales). Ya Robinson (1962), adelantaba el cambio de valores (Suresh, 2010. Sánchez-Bayón,
2016 y 2017). En consecuencia, consideramos que urge una revisión paradigmática (vid. infra),
para revisar el conjunto de la economía y, sobre todo, su modelo de crecimiento y desarrollo (ONU-
SG, 2012. ONU-SNDP, 2013. ONU-UNDP, 2013. ONU-GA, 2015. OCDE, 2019. EU-Consilium, 2019;
más Florida, 2010. Sánchez-Bayón, 2016. Valero & Sánchez-Bayón, 2018. Llena-Nozal et al, 2019.
Schwab & Malleret, 2019). Dicha revisión, como se ha venido intensicando desde la Gran recesión
de 2008, ha alcanzado desde el cambio de sistema desde el capitalismo industrial y desarrollado
hasta el del talento, con un nuevo tipo de relaciones laborales emergentes (v.g. knowmads, riders).
No acometer el tránsito paradigmático (por resistencia al cambio), supone un desfase cada vez
mayor entre el conocimiento cientíco-académico disponible y la marcha de su realidad subyacente,
con las iniciativas de organizaciones y foros internacionales, más las prácticas profesionales y de
negocios en curso. Ahora bien, dado el excesivo alcance de una revisión paradigmática a fondo,
este estudio y su tesis parte de tal contexto para pasar a centrarse en el modelo de WBE (como
siguiente estadio de ED)2, analizando cómo la transición digital ha afectado al desarrollo de las
relaciones laborales. Así, se refuta la posición de resistencia al cambio basada en el riesgo del
desempleo tecnológico (Keynes, 1933, 1936 y 1937).
Por tanto, se trata de un estudio en sentido analítico (de EAE) y empírico (de Economía
Cultural), pero no econométrico (de mainstream) –no se incide tanto en la medición y sí en la
comprensión-. No obstante, para tender puentes en términos próximos a la econometría, este
estudio busca aclarar por qué en el capitalismo, aparentemente, el capital (con sus avances
tecnológicos) se considera la variable independiente y explicativa, y el trabajo resulta la variable
dependiente y de respuesta; más aún, en el emergente capitalismo del talento, se plantea su
integración como capital humano (talento, conocimiento, creatividad, emprendimiento, etc., en
conexión con los otros capitales, como el natural, social, cultural, etc.). En el sentido que se viene
señalando, resulta que si hay avances tecnológicos (que mejoran el capital), ha de haberlos también
laborales, con mejoras de productividad, sostenibilidad y bienestar (que es lo que implica el modelo
WBE). Para explicarlo e ilustrarlo (en términos positivos, no normativos), se recurre a la combinación
de principios económicos y observaciones empíricas tipo el efecto Ricardo o reajuste, teorema de
la imposibilidad económica del socialismo, dinámica de instituciones sociales evolutivas, etc.
Resulta que, la atención a los mencionados niveles de transformación (de sistemas y
modelos hasta cultura empresarial y relaciones laborales), permite ofrecer una refutación multinivel
y reconectora válida para las variadas dimensiones económicas: macro y micro, real y nanciera,
nacional e internacional, etc., cuestionándose así los postulados contrarios al avance tecnológico y
de corte continuista con el proteccionismo iuslaboral tradicional (Keynes, 1930). Resulta que, con la
transición digital, no se trata de que el hombre compita contra la máquina (luditas y socialistas de
I Internacional), ni siquiera que le siga el ritmo (keynesianos y socialistas de la II Internacional), sino
que basta con que se adapte a ella: por cada tipo de puesto que se destruya, al quedar obsoleto,
gracias al avance tecnológico, se generan al menos 4 tipos de puestos relacionados (el diseñador,
el fabricante, el usuario y el revisor o mantenedor). Hay autores como Gómez (2019), que considera
que no va a faltar trabajo en los países capital-intensivos, únicamente, va a ser necesaria una
mayor preparación (de ahí la importancia de la educación, para especialización geek y desarrollo
del talento, vid. supra). Este argumento es respaldado por las Big-Tech (que no logran cubrir las
plazas que ofertan) y recientemente medido por Oxford Economics y SAP con su Workforce 2020
(una encuesta a casi 5.500 empleados y ejecutivos en 27 países).
En cuanto a la gura, sólo destacar que antes del COVID-19: nunca había habido tanta gente
2  ED ya ha manifestado su primera fase, como ha sido gig economy o economía de bolos (con énfasis geek o intensicación de especialización
tecnológica), que comprende las manifestaciones de la economía colaborativa y circular, la autónoma y la naranja (Sánchez-Bayón, 2019a-e y
2020a-c).
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trabajando en EE.UU. (y en casi todo Occidente); los países más digitalizados y con mayor densidad
robótica tenían menos tasas de desempleo, más aún, no cubrían las vacantes digitales nuevas (por
falta de talento); el contrato social empleo debía ser revisado, pues la esperanza de vida de las
compañías había descendido a los 15 años, por lo que no podrían ofrecer contratos para toda la
carrera laboral de una persona (siendo más de 30 años).
Así, frente a alarmas futuras como una posible destrucción de empleo y desempleo masivo,
las evidencias empíricas parecen indicar que, en realidad, se está produciendo una transformación
similar a la de transiciones pasadas. Sirva como ejemplo la acaecida en la década de 1880, con la
transición del capitalismo comercial al industrial, desapareciendo la mitad de los trabajos del sector
primario, pero generándose más del doble en industria y servicios. En tal sentido, se propone como
objetivo complementario la exposición y explicación del efecto Ricardo revisado (o reajuste), que
aquí se plantea (además de enunciarse paradojas tales como la económico-cibernética o la de la
felicidad, a desarrollar en otros trabajos), por facilitar a la postre una visión de conjunto de la teoría
del capital, los ciclos económicos, la estructura de producción y la evolución de las instituciones
sociales (Menger, 1871. Hayek, 1952).
Se presenta a continuación una síntesis de planteamientos sobre el efecto Ricardo o reajuste:
su denominación (efecto Ricardo), según EAE3, fue jada por Hayek (1935 y 1939) en honor al
economista clásico D. Ricardo –ya aludido- y su proposición acerca de las relaciones ahorro-salario
(Ricardo, 1817). Se alude así a la fundamentación microeconómica según la cual, las variaciones en
el ahorro tiene un impacto en el nivel de los salarios reales4. Hayek valoró sus consecuencias, como
la posible sustitución por bienes de equipo, si subían los salarios por encima de la productividad
de mercado, provocándose un necesario reajuste de factor trabajo. De ahí, conectó luego este
efecto con la teoría del capital y de los ciclos económicos, observando que pasaba lo mismo si
había una expansión crediticia (incluso sin ahorro, pero inacionaria). Así, usando su triángulo
del proceso productivo (vid. supra guras), Hayek incorporó el citado efecto Ricardo, para explicar
las distorsiones en el proceso y la estructura productiva, debidas a las variaciones salariales,
especialmente a aquellas no basadas en el aumento de la productividad sino por efecto del ahorro
y las inversiones, y las peores, por expansiones crediticias sin respaldo en el ahorro (luego con
distorsión en los precios y por ende en la actividad económica). Dicha propuesta fue debatida
por Wilson (1940), Kaldor (1942) y otros tantos: se llamó la controversia del efecto Ricardo o
concertina (Moss & Vaughn, 1986. Steele, 1988). Más tarde, otros autores de EAE han desarrollado
el concepto (Birner, 1999. Garrison, 2001. Gerhke, 2003. Huerta de Soto, 2006 y 2009. Klausinger,
2012. Ruys, 2017). Sintetizando dichas revisiones y en una reformulación para ED, cabría explicar
sintéticamente el efecto Ricardo como un reajuste del proceso productivo, con reubicación5 en
ocupaciones para el desarrollo de talento y conforme a los principios de WBE (García Vaquero et
al., 2021): si en las fases más próximas al consumo se sube articialmente los salarios (sobre todo,
por expansión crediticia e inación), esto causará la sustitución de trabajadores (asalariados por
cuenta ajena) por bienes de equipo, liberándose factor trabajo, que será reubicado en fases de la
producción más alejadas (incluso nuevas), pudiéndose aportar más valor gracias al desarrollo de
talento, y por ello, ganando más salario y con mejores condiciones laborales, además de lograr una
3  Este punto es clave y se aleja de una lectura aún persistente en parte de la academia (v.g. ricardianos, marxistas, algunos keynesianos): para
ofrecer una teoría de la distribución (v.g. salarios), hay que partir antes de una teoría del valor, y aquí se sigue la ya anunciada por la revolución
marginalista de la década de 1870 (de Jevons para la Escuela de Cambridge, de Walras para la Escuela de Lausana, y Menger para EAE). Los
planteamientos de EAE son de una teoría valor subjetiva. En ED se produce un revival del marginalismo, de ahí la gran conveniencia de partir
desde EAE.
4  Por efecto Ricardo suele entenderse el incremento de los salarios sobre la inversión en capital. Al crecer los salarios, se sustituye trabajo
por capital, por lo que crece la productividad del trabajo, y con ello se pueden pagar unos salarios mayores, al tiempo que se amplía el período
de producción (se capitaliza la economía, además de aumentarse las fases de la estructura productiva y los plazos de rentabilidad de las
inversiones). Ello puede causar cierto paro tecnológico a corto plazo (tal como deenden los keynesianos. Keynes, 1930, 1933, 1936 y 1937);
sin embargo –como ya adelantaran otros autores del ciclo económico- podría corregirse a medio y largo plazo (Kuznets, 1930, 1933 y 1934),
bastando con un reajuste en el proceso y estructura productiva (Hayek, 1935 y 1939). Así, es la inversión en capital lo que crece (si el ahorro es
igual a la inversión, entonces crecerá el ahorro), pero también puede haber una lectura alternativa y/o complementaria, como aquí se ofrece.
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TRANSICIÓN DIGITAL Y EMPLEO DE
CARA A HORIZONTE 2030:
¿PARO TECNOLÓGICO O EFECTO
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Sánchez, A. (2022). Transición digital y empleo de cara a Horizonte 2030: ¿paro tecnológico o efecto reajuste?. Visión Empresarial (12), 31-59. https://doi.org/10.32645/13906852.1183
mayor satisfacción (v.g. mejores horarios, labor más creativa), en la línea de WBE. Para ilustrar cómo
se entiende el proceso y estructura productiva desde EAE, se ofrecen varias representaciones en
las guras siguientes6.
Figura 1
Efecto Ricardo de manera intertemporal en economía (triángulo hayekiano+frontera de posibilidad
de producción+IS-LM).
Fuente: Garrison, 2001.
Figura 2
Efecto Ricardo de manera intertemporal en el proceso productivo
Fuente: elaboración propia, basado en Huerta de Soto (González, 2014).
5  No se usa reubicación o relocalización, como lo puedan hacer otros economistas mainstream (intervencionistas scalistas o monetaristas),
pues no se trata de un proceso mágico ni instantáneo (como se ha predicado, por ejemplo, de los efectos positivos como resultado de los
despidos al subir el salario mínimo interprofesional. Sánchez-Bayón, 2021b), ya que los trabajadores sólo son reubicados en otras fases de la
producción cuando son capaces de descubrir y explotar su talento, que requiere a su vez de formación geek o de especialización digital.
6  En síntesis (sobre las guras relativas al triángulo hayekiano), baste destacar que Hayek consideraba el proceso productivo y su estructura
en forma de un triángulo, cuya base se correspondía con el tiempo de producción y sus fases, mientras que la inclinación se correspondía con
el tipo de interés (aumentando según las fases). La representación del triángulo ha ido variando su orientación (la de Ruys y Huerta de Soto
es la inversa de Garrison, vid. supra). El caso es que si se distorsiona alguna de estas fases, se afecta al conjunto de la estructura productiva.
Luego, la emisión de nuevo dinero sin respaldo de ahorro, envía señales erróneas a los inversores, quienes creen que va a haber consumo
futuro y asumen el riesgo de invertir en fases más alejadas (ya que acumula más rentabilidades a lo largo de sus diversas fases). El problema es
que al distorsionar los precios, las señales han sido erróneas, generándose burbujas que más tarde pinchan y causan destrucción de riqueza.
Gracias al triángulo también es posible observar porque en la fase más próxima al consumo resulta difícil añadir valor, y si se suben los precios
articialmente (v.g. subida legal del SMI), entonces se preferirá sustituir al trabajador poco cualicado por máquinas o programas; la clave está
en ayudar a reubicarle, además de facilitar su transformación (descubriendo su talento y desarrollando sus capacidades geek), volviéndose así
un colaborador talentoso en fases más alejadas del consumo, que al ser más capital-intensivas, le permitirán se más productivo y con mayor
bienestar laboral (o sea, el efecto Ricardo o reajuste).
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A continuación, se ofrece una versión simplicada de su formulación y su gráca.
Figura 3
Formulación y su representación gráca del efecto Ricardo (reajuste)7.
Fuente: elaboración propia (tesis de Wellbeing Economics, UVA).
La novedad de este estudio, no está tanto en la síntesis ofrecida, así como en su formulación
y representación gráca, sino en la propuesta de redenominación, pasando de efecto Ricardo o
concertina8 a efecto reajuste (que no mera reubicación o relocación –como ya se ha aclarado-). Ello
se justica por diversas razones (en su mayoría para evitar confusiones, ni animar falsas polémicas):
a) toda alusión a Ricardo conduce a una teoría valor objetiva, no compatible con EAE (que
deende el valor subjetivo –según su revolución marginal, hoy revitalizada con ED-), y en
cambio sí forma parte del acervo de la economía socialista (Marx considera a Ricardo como
uno de sus referentes, Marx, 1867);
b) los planteamientos de Ricardo son utilitaristas, no siendo compatibles con los postulados
de WBE (el bienestar ha de ser auténtico y personal, volviendo la economía más humana y
menos instrumental);
c) Ricardo escribe pensando en el capitalismo de su época (durante la transición del
capitalismo comercial al industrial), por lo que da prioridad al factor tierra y considera el
factor trabajo en consecuencia (ergo, intensivo en mano de obra no-cualicada, mecanicista
y subordinada, que conduce a un razonamiento de rendimientos decrecientes). Tal
apreciación, nuevamente no tiene nada que ver con el capitalismo del talento ni el modelo
WBE (al basarse en la creatividad, el emprendimiento, el talento, etc., dando lugar a un
proceso dinámico y abierto). Coincide además que existe otro efecto Ricardo, también
llamado equivalencia Ricardo-Barro (sobre ahorro y tributación), de ahí que se proponga la
denominación descriptiva de efecto reajuste:
7  Básicamente, la regla consiste en que si aumentan los ahorros, baja el consumo y con ello los precios, de modo que el salario real aumenta
(teniéndose mayor poder adquisitivo). Ahora bien, si no hay ahorro, sino una expansión crediticia articial, entonces, además de distorsionarse
el tipo de interés (que bajará), también se enviará una señal errónea a los inversores, quienes pensarán que es el momento de sustituir al
trabajador por bienes de equipo. Por ello parece que se alarga la base del triángulo, pretendiendo aumentar la estructura productiva, pero
no es así, pues no hay auténtica demanda detrás. Se entenderá entonces que urja tratar el efecto Ricardo o reajuste, para comprender cómo
aprovechar la coyuntura actual de la transición digital, para mejorar el proceso productivo y su estructura, además de facilitar la transición en las
relaciones laborales según el modelo WBE.
8  Efecto concertina fue el que se manejó por sus críticos, especialmente Kaldor (1942), quien tuvo una visión muy limitada, pues la economía
no es una suerte de acordeón en manos del Sector público que pueda estirarse y encogerse, ya que sus procesos productivos pueden además
alargarse, engordarse y crearse otros nuevos (así como lo opuesto), según las necesidades y demanda del mercado (eso sí, siempre que el Sector
público no distorsiones los precios, especialmente el tipo de interés).
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por la reubicación de trabajadores no-cualicados y próximos al consumo, con un
salario mínimo (dada su escasa aportación de valor y reducida productividad), quedando
liberados y transferidos a niveles y fases más alejadas en la estructura productiva
(previa capacitación geek y desarrollo de talento), donde se requieren colaboradores
talentosos, con mejor remuneración (ya que aportan valor y son más productivos),
además de disfrutar de mayor bienestar (en horarios, tareas, salud organizacional, etc.);
por la reordenación del proceso productivo, purgándose las malas inversiones,
que igualmente libaran factores de producción, pudiendo así llegar a las fases más
adecuadas (donde se demandan colaboradores talentosos);
y reajuste por la reestructuración económica, mejorándose así el nivel de riqueza y
desarrollo, con mayor bienestar humano y ambiental (con tareas más creativas y
motivadoras, además de menos contaminantes).
En denitiva, Hayek resultó muy generoso con Ricardo, al intentar su reactualización de
planteamientos; sin embargo, la teoría ricardiana está pensada para un capitalismo comercial (ni
siquiera industrial, que llegará a partir de la década de 1880, con la 2ª. revolución industrial y
tecnológica), y se basa en una teoría valor objetiva (superada con la revolución marginalista de
Jevons-Walras-Menger), que consideraba los costes como determinante en la jación de precios, y
por ende de los salarios. Tal planteamiento no es válido en ED y, menos aún, en WBE y el capitalismo
del talento, que está por llegar con la 5ª. revolución industrial y tecnológica prevista para H2030,
con la singularidad y la última ola de la transición digital.
En esta investigación (más allá del presente estudio, desarrollándose en un programa más
extenso, en el que se halla las hipótesis y tesis aludidas al inicio), se invita a conectar el efecto
reajuste con otros principios y proposiciones económicas, como el efecto Brunel y la variación
de compensación de Hicks (entre otras). Ahora bien, para que dicha combinación funcione, es
fundamental que el Sector Público no interera (salvo para facilitar las condiciones educativas
de transformación geek), evitándose una distorsión, sobre todo por vía scal (con subida de
impuestos –incluso, obligándose a los robots a tributar- y con mayor gasto público –ergo, más
décit y endeudamiento), lo que causaría efectos tales como el ya citado de la equivalencia Ricardo-
Barro, el efecto crowding-out o desplazamiento/exclusión, etc.
Entre los aportes relacionados con el efecto reajuste, se remite al apunte telegráco (en la
siguiente tabla) de principios, proposiciones, etc., que bien se descartan o bien han de ser revisados
para su adecuación a ED.
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Figura 3
Principios, proposiciones y nociones de refuerzo
A) Elementos a refutar por incompatibilidad con ED y WBE: valor trabajo y
rendimientos decrecientes de Ricardo; ley de hierro de los salarios y ejercito de
reserva de trabajo o excedente relativo de población de Marx y Engels; modelo
de Lewis (influenciador de los posteriores neomarxistas de intercambio desigual
y sistema-mundo); ley psicológica fundamental de Keynes; producción de
mercancía por mercancía de Sraffa; industrialización por sustitución de
importaciones por CEPAL, etc.
B) Elementos a revisar por desfase o inadecuación para ED y WBE: ley de Okun;
desempleo tecnológico de Keynes; salario hedónico de Rosen; identidad de
Akerlof; salario de eficiencia de Shapiro-Akerlof; coste de menú de Mankiw, etc.
C) Elementos a revisar para su adaptación a ED y WBE: dinámica de instituciones
sociales evolutivas de Menger y Hayek; eficiencia dinámica de Huerta de Soto;
alertness de Kizner; teorema de la imposibilidad económica del socialismo de
Böhm-Bawerk y Mises; destrucción creativa de Schumpeter; renta y curva de
Kuznets; desarrollo de Solow; ley de Petty-Clark; modelo Harris-Todaro de
migración laboral, etc.
D) Elementos sobrevenidos a considerar: prácticas len; coste hundido y
síndrome Titanic; discriminación generacional y síndrome de cargo intermedio;
relato víctima-héroe; salario emocional; juegos de poder y agenda oculta;
holocracia y redarquía; knowmads v. riders; trabajo remoto o teletrabajo;
flexecurity; part-time job mix; gamificación; RSC 3.0; singularidad; fallo de las
naciones y pasillo estrecho (dictadura digital) de Acemoglu-Robinson; diferencial
salarial y de compensación; dispersión y discriminación salarial, etc.
Fuente: elaboración propia (tesis de Wellbeing Economics, UVA).
Con respecto a las paradojas resultantes (con la aplicación del efecto reajuste), son varias,
pero aquí se atienden tres:
a) Paradoja económico-cibernética: básicamente consiste en que, cuánto más aumenta la
tecnología, más humana resulta la economía, ya que queda liberado el ser humano para
desempeñar labores propias de su naturaleza, pudiendo ser más creativo y social, o sea,
desarrollando la economía naranja y toda la industria de las emociones. Un ejemplo de dicha
paradoja lo proporciona el caso de Israel, que tras volver productivo el desierto, se intensicó
en tecnología, convirtiéndose en start-up nation o país emprendedor, con tal incremento
de riqueza, que pudo ensayarse un conjunto de transferencias (como una suerte de renta
universal), beneciando a los haredíes (judíos ortodoxos), quienes se dedicaron al estudio de
la Torá (además de reproducirse y alcanzar hoy la condición de minoría mayoritaria del país,
cuyo voto es clave para las políticas económicas a desarrollar). Evidentemente, esto sólo es
factible (la generación de tanta riqueza –también llamada abundancia de ED-. Diamandis &
Kotler, 2014. Fernández, 2015), si no se grava la tecnología –como se viene advirtiendo-, pues
de otro modo se frenaría la transformación digital, transriéndose la nueva riqueza al Estado,
dejándose sin incentivos al sector privado, por lo que se ralentizaría cualquier posible avance
(recuérdese el efecto Brunel y la variación de compensación de Hicks).
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b) Paradoja de la felicidad (Easterlin, 1974 y 2010): durante la estanación de los años 70, R.
Easterlin investigó la evolución del nivel de ingresos de los estadounidenses, y si con ello
aumentaba su nivel de bienestar subjetivo percibido o felicidad; sin embargo, descubrió que,
una vez alcanzado un nivel de vida satisfactorio (con la necesidades básicas cubiertas), no
variaba el nivel de bienestar, al menos, no en lo material (welfare), sino que se requería atención
a lo inmaterial (wellbeing). Así, desde la economía de la felicidad (una nueva disciplina surgida
desde entonces y basada en los índices internacionales que se han ido desarrollando, v.g.
OCDE, ONU, WEF), se atiende al nivel de desarrollo humano (educación, sanidad, esperanza
y calidad de vida, ocio, etc.). Incluso, se han realizado estudios recomendando el cambio de
las políticas públicas al respecto (como viene postulándose desde WEAII): debe dejarse de
prestar atención a la producción y el incremento de las rentas (y menos aun recurriéndose a
macromagnitudes como el PIB), para atender a la calidad de vida de los ciudadanos en relación
con su medio socio-ambiental (como se pretende con European Green Deal, García Vaquero
et al, 2021).
c) Paradoja de Jevons: el autor marginalista del que toma el nombre, ya a nales del s. XIX, enunció
esta paradoja, según la cual, las búsqueda de una mayor eciencia energética, conduciría a un
mayor consumo. Pues bien, en lo tocante a WBE, resulta que uno de los pocos componentes
que aún resulta escaso, es la energía, pero en cuanto la digitalización lo consiga, no sólo se
logrará el coste marginal cero, sino que además, se logrará una mayor calidad de vida, con
mayor respeto del medio social y ambiental (observándose las relaciones 3P). Al menos eso es
lo que pretende la Unión Europea con su Green Deal (Trincado et al, 2021).
Conclusiones y corolarios
En este estudio se ha procurado aclarar cuáles han sido los principales cambios socio-económicos,
a raíz de las últimas revoluciones industriales, energéticas y tecnológicas, intensicándose con la
globalización y la digitalización, justicándose así la revisión paradigmática. El cambio paradigmático
no supone asumir el agotamiento o invalidez inmediata de las teorías y modelos vigentes hasta
la fecha, sino su progresiva caducidad, además de poner de maniesto la urgencia de buscar
otras opciones con una percepción y gestión de la realidad más adecuada. En tal sentido, el
punto clave del estudio ha sido reconocer la ED (no formal, sino sustancial), y dentro de la misma,
se ha cuestionado si hay relación y de qué tipo entre las variables digitalización y trabajo. Tras
identicarlas y estudiar su evolución institucional (vid. infra tabla 1), se observó: a) su correlación (a
lo largo de la historia ambas variables han estado relacionadas); b) su covariación (al cambiar una,
lo hacía la otra); c) su dependencia (al variar una, le seguía la otra). Parece ser que, en el capitalismo,
la variable independiente y explicativa es el capital, con sus avances tecnológicos, afectándose
así al trabajo (la variable dependiente y de respuesta), permitiéndose su especialización, mayor
productividad, etc. Resulta que con cada revolución tecnológica han cambiado las relaciones
laborales, mejorándose las condiciones de trabajo (v.g. horarios, esfuerzo, entorno, herramientas), y
con ello la productividad, la sostenibilidad y el bienestar (v.g. menores riesgos y accidentes, mejores
condiciones de salubridad). Dada tal relación tecnología-trabajo, sostenida a lo largo del tiempo y
las culturas (con las diversas revoluciones industriales, energéticas y tecnológicas acaecidas), se
entenderá entonces que se discrepe de los planteamientos de resistencia al cambio y contrarios
al avance tecnológico (en su variante digital actual), basados en una supuesta destrucción laboral
y paro tecnológico, según neo-luditas y neo-keynesianos (los neo-luditas son cerradamente
contrarios al cambio y las máquinas, mientras que los neo-keynesianos creen que el paro es
inevitable, si los avances tecnológicos se producen más rápido que la capacidad de adaptación a
los mismos). Pues bien, además de que esto no ha sido así históricamente, para H2030, además va
a ser inevitable, pues tendrá lugar la singularidad, por lo que los avances tecnológicos resultaran
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exponenciales e imparables (el ser humano ya no podrá competir con las máquinas y la tecnología,
sino colaborar con ellas). Para asegurar que la superioridad tecnológica no se vuelve en contra
de los seres humanos, urge ahora sentar las bases de un modelo económico que promueva una
colaboración beneciosa para el humano, como resulta WBE: la economía deja de ser instrumental
y mediática (centrada en medir resultados e incrementar el PIB), para volver a ser nalista, o sea,
centrada en el incremento de la satisfacción humana (su felicidad).
En la relación digitalización-trabajo, la posible destrucción y paro digital, serán compensados
con la adaptación de empleos y la aparición de otros nuevos (por cada tipo de empleo que queda
obsoleto y desaparece, se generan cuatro: el diseñador de la tecnología, su fabricante, su usuario
y su supervisor). Eso sí, para facilitar la transición, se requiere prestar atención al efecto reajuste:
la mano de obra no cualicada, replicante y dependiente, próxima al consumo, será sustituida
por bienes de equipo, quedando liberada y urgiendo de una formación geek (de especialización
tecnológica), para descubrir su talento y aplicarlo en ED; de tal manera, los trabajadores, podrán
reconvertirse en colaboradores talentosos, en fases más alejadas de la producción y conforme a
WBE, aportándose así valor agregado y, con ello, recibiendo mejor salario, condiciones laborales,
etc.; en denitiva, se podrá ser más productivo, sostenible y con mayor bienestar.
En próximos trabajos, se profundizará en la medición de aplicaciones de este marco teórico,
además de ahondarse en las paradojas que suscita: la paradoja económico-cibernética (cuánto más
aumenta la tecnología, más humana resulta la economía y sus relaciones laborales, si se siguen los
principios de WBE), y la paradoja de la felicidad (alcanzado un nivel de renta, las sociedades y sus
personas requieren de otro tipo de bienestar, de corte inmaterial, para el desarrollo personal y una
relación sana con el medio social y ambiental).
El desarrollo de algunas de las conclusiones de este estudio (para ver todo el conjunto
se remite a la tesis de Wellbeing Economics en UVA), se han sistematizado en una triada de
bloques interconectados, comprendiendo diversos conjuntos de proposiciones cardinales (no
ordinales, pues se sigue la cita lógica bootstrap, sin jerarquías, sino como una red cognitiva): a)
bloque claricador de la transición digital y la transformación cultural empresarial, con el cambio
paradigmático aparejado; b) bloque relativo al impacto en las relaciones laborales y negocios (con
especial atención al efecto reajuste); c) bloque de recomendaciones para la implantación plena de
WBE (de cara a H2030).
3. Bloque claricador de la transición digital y la transformación cultural empresarial (con el
cambio paradigmático aparejado):
a) Revelación sobre la transición digital: no se trata del mero empleo de alguna herramienta
digital para los negocios, como el correo o la página electrónica, sino que supone el
observar los principios propios de ED. De tal suerte, las tecnologías digitales (también
llamadas facilitadoras, móviles y exponenciales) se incorporan y transforman la estructura
y cultura empresarial, renovándose así sus reglas, instituciones y procesos (volviéndose
la compañía más ágil e interconectada). Frente a la visión burocrática y dirigida de EBE,
ED requiere de creatividad y talento (además de emprendimiento, motivación, etc.), para
abrazar el cambio y saber reconocer las oportunidades en curso, proporcionándose una
satisfacción ágil al respecto (por ello, ahora las empresas no valen por lo que tienen, sino
por lo que pueden llegar a ser y las experiencias que ofrecen, v.g. General Motors v. GAFA).
Para llegar a completar la transición digital, antes hay que pasar por otros estadios previos.
El primero es el de la digitación (el salto del papel al bit): se pasa la información analógica
(elaborada normalmente de manera artesanal), a digital (protocolizada y sistematizada),
de modo que se facilite su consulta y gestión por todos los agentes afectados (ergo,
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mejorándose la comunicación también). El siguiente estadio es el de la digitalización (el
cambio del entorno: de lo tangible a lo virtual): desde las herramientas básicas como
el correo y página electrónica, hasta IoT, big-data, cloud-based, chatbots, RA, 5G, etc.
Finalmente,