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Yolanda Liliana, B. M. (Julio - diciembre de 2026). Impacto de la crisis energética en la sostenibilidad y resiliencia de las MIPYMES de Imbabura. Visión Empresarial, Vol.
16, Núm. 2, 57 – 77. https://doi.org/10.32645/13906852.1464
en los sistemas eléctricos de América Latina (Minayon, 2024). En Imbabura, los racionamientos
y la inestabilidad en el abastecimiento provocaron interrupciones en los procesos productivos,
reducción de la capacidad operativa y aumento de los costos, asociados al uso de fuentes alternativas
y a la reorganización de las jornadas laborales, afectando directamente la sostenibilidad económica
de las unidades productivas (CENACE, 2024; Observatorio de PYMES UASB, 2024). Un estudio
del Observatorio de PYMES de la Universidad Andina Simón Bolívar, basado en las respuestas
de 333 gerentes, propietarios y directores de pequeñas y medianas empresas de la provincia de
Imbabura, reveló que la crisis energética tuvo un impacto signicativo en el sector.
Una de las teorías más aceptadas es que la crisis se debe a la falta de mantenimiento de
las infraestructuras energéticas y a una planicación inadecuada; las centrales hidroeléctricas
estratégicas como Paute, Sopladora y Mazar, así como Coca Codo Sinclair, han mostrado fallas
estructurales signicativas, y el parque termoeléctrico ha estado en condiciones obsoletas, con solo
una cuarta parte en funcionamiento durante 2023. Estas condiciones estuvieron asociadas a la
escasez de precipitaciones en la Sierra y la Amazonía, afectando la capacidad de generación eléctrica.
Esto se atribuye a la falta de inversión y mantenimiento preventivo; según los análisis del Operador
Nacional de Electricidad (CENACE), el décit energético proyectado alcanzó entre 22 y 27 GWh
diarios, superando récords históricos.
La reducción de la inversión pública en el sector eléctrico, que incumplió en más del 80%
el Plan Maestro de Electricidad, junto con procesos de reestructuración institucional y el retiro de
recursos nancieros a la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC EP), limitó el mantenimiento
preventivo y la expansión del sistema. Esta situación evidenció la necesidad de una planicación
energética integral, considerando que los costos de mantenimiento de las centrales hidroeléctricas
pueden representar entre el 1% y el 5% de su costo total de generación, según factores técnicos y
ambientales. Como parte de esta reestructuración, se fusionaron tres ministerios (Hidrocarburos,
Minas, Electricidad y Energía Renovable) en un solo, y tres Agencias de Regulación y Control,
con el n de reducir gastos, optimizar recursos y unicar políticas en estas áreas estratégicas. Sin
embargo, esto derivó en altos costos para solventar la incapacidad de cubrir la demanda en épocas
de estiaje o bajo caudal de los ríos.
En este sentido, los episodios recurrentes de racionamiento y la creciente dependencia de la
importación de energía evidenciaron la fragilidad del sistema energético nacional. El envejecimiento
de la infraestructura, la disminución de caudales hídricos y la limitada diversicación de fuentes
renovables generaron un escenario de incertidumbre que afecta tanto a la producción industrial
como a la vida cotidiana, con mayor intensidad en las zonas rurales, donde la infraestructura
limitada y el acceso desigual a servicios básicos agravan la situación.
Desde la perspectiva de la sostenibilidad empresarial, la CEPAL (2023) señala que reducir
las emisiones de gases de efecto invernadero constituye un reto para la región, dado que las emisiones
procedentes de la generación y el consumo de energía en edicios, industria manufacturera, la
construcción, el transporte son muy representativas. El consumo energético regional es intensivo
en carbono, aunque las energías renovables particularmente la eléctrica tienen un peso importante
en varios países; sin embargo, este suministro está en riesgo debido al cambio climático. Por
ello, los países deben adoptar tecnologías bajas en carbono, como la generación renovable y la
electromovilidad, elementos esenciales para un desarrollo económico sostenible.
Las interrupciones en el suministro eléctrico y el aumento de los costos energéticos impactaron
la productividad de las pequeñas y medianas empresas, así como los ingresos y la calidad de vida de